Implicaciones para nuestra actuación institucional

El marco de pensamiento de nuestra filosofía nos genera unas implicaciones de actuación política, cìvica y empresarial en la sociedad colombiana actual, que se traducen en que las diversas estrategias y programas que CECAN impulsa, procuran:

· Trabajar contra la pobreza y no únicamente por los pobres. No creemos en la beneficencia, sino en la transformación real de las condiciones que objetivan la pobreza.

· Trabajar con propuestas integradas y miradas integrales frente a los problemas sociológicos; específicamente entendiendo estas propuestas y estas miradas como herramientas coherentes, que se le deben proporcionar al conjunto de acciones educativas, organizativas, sociales, económicas y tecnológicas del país.

· Trabajar con criterios de gerencia social. CECAN se define como una Empresa Social para el Desarrollo Ciudadano y Empresarial del país y de la región.

· Trabajar esforzándonos por la calidad del servicio en los sectores intervenidos.

· Generar propuestas y acciones proactivas y no reactivas; propender por una cultura participativa y propositiva y menos contestataria.

· Insistir en los intangibles del desarrollo, como ejes de nuestra acción, entendidos éstos como la educación, la organización, la ciencia y la tecnología; teniendo a la educación como el centro de gravedad del esfuerzo institucional y colectivo.

· Actuar en el corto plazo con intencionalidad de mediano y largo plazo. Tenemos el convencimiento de que el accionar social debe ser estratégico y en función de las generaciones futuras, sin descuidar las fases y etapas que implican el corto y mediano plazo.

· Promover la legitimación social de la empresa como forma de acumulación de riqueza personal, familiar y colectiva, en el mediano y el largo plazo. Para lograrlo insistimos en erradicar la cultura del enriquecimiento fácil y de la especulación sin escrúpulos, asì como la cultura mafiosa en los negocios, insistiendo en códigos éticos que impulsen el protagonismo social de la empresa y de los actores que la hacen posible: empresarios, inversionistas, financiadores, trabajadores, proveedores, clientes, Estado y comunidad en general.

· Reivindicar la validez social de la educación formal al más alto nivel posible, considerando que la educación no formal, no es una verdadera alternativa de movilidad social y de potenciación del talento humano, sino tan solo un instrumento de refuerzo y aprehensión de habilidades ocupacionales, especìficas y cambiantes en el entorno laboral. Lo anterior, no significa que la educación formal niegue la no formal, sino que deben ser complementarias y no la una sustituta de la otra.

· Contribuir a desmitificar el acceso a la producción de conocimiento y su aplicación en tecnología. Cuando hablamos de tecnología, estamos hablando de tecnología social, industrial, ambiental y no solamente de máquinas o procesos industriales propiamente dichos.

· Promover una comprensión y aproximación diferentes al fenómeno de la economía informal. No se puede seguir haciendo apología de la economía informal. Se trata de trabajar con ella para institucionalizarla. Hay que integrar la economía informal (popular) a la economía formal (institucional).

· Reconocer la deformación ideológica y valorativa de los sectores intervenidos. Los sectores populares y vulnerables no deben ser mitificados. Hay que hacer un trabajo de formación cultural y comportamental de los actores involucrados que vaya más allá de la búsqueda de soluciones sociales efectistas.

· Asumir las relaciones Estado- Sociedad; Autoridades – Ciudadanos; Militancia -Participación, más allá de las dicotomías clásicas. Reconocer la urgencia de una nueva cultura cívica y política, pues solo en la medida en que se logre incorporar a la actuación cotidiana de los ciudadanos la noción del Estado como resultado de su protagonismo o anomia, podrán alcanzarse nuevas dinámicas de conversación, movilización y decisiones sociales, que renuncien a opciones violentas o intimidatorias en el tratamiento y solución de los conflictos sociales, económicos y culturales, presentes en nuestra realidad nacional.

· Asumir las corresponsabilidades de la crisis del país.
La crisis no está afuera solamente, somos parte de ella y por lo tanto copartícipes de su solución.

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