Carta del director

Cali, 01 de diciembre de 2019

EJEMPLO DE LIDERAZGO INSPIRADOR: CONSCIENTE Y ACTUANTE.

Apreciado Carlos Andrés Santiago*,

He visto y escuchado su intervención en la reciente entrevista que dirigentes del movimiento 21N tuvieron con el presidente Iván Duque y con parte de su gabinete y, después de mirarla con atención, me ha motivado a escribirle esta carta, para mencionarle algunas lecciones que de ella tomo:

Colombia y el movimiento social, necesita líderes como usted. Personas que actúan con coraje, con claridad, con seriedad, con honestidad y sin insolencia y sin complejos reverenciales. Déjeme explicarle cómo entiendo estos adjetivos que menciono.

El coraje Carlos Andrés, no es hijo de la rabia, del rencor, del resentimiento, de la ira y de la venganza. El coraje es hijo de la fuerza espiritual que tiene cada quien y con la que alimenta sus decisiones vitales. El coraje es ante todo fuerza moral. Debo decirle que usted en la intervención que le he oído, lo transpira. Y esa evidencia me llena de esperanza en un nuevo liderazgo, más consistente, más pulcro, más decente, menos megalómano, menos narciso, menos espurio.

La seriedad y con ella la claridad, son hijas de las convicciones bien fundadas. Son resultado de la coherencia no solo argumentativa, sino también vital. La seriedad implica comprender que no se puede jugar con el proyecto de vida de la gente que cree en uno y a quien uno representa en escenarios colectivos como el suyo. Estas, la seriedad y la claridad, nos hacen responsables de nuestras actuaciones, ante nuestro fuero interior y ante las expectativas de quienes nos depositan su confianza. Y es en este punto, en el que actuando con seriedad y con claridad, podemos desarmar a tantos políticos que parecieran no comprender que definitivamente, gobiernan en un país con gente que ya no está dispuesta a dejarse joder, como dice una de las frases que se muestran y entonan en las marchas.

La honestidad es igual una conducta alimentada de la propia cosmovisión, de la conciencia de “ser parte de”, con otros y con muchos. La honestidad no nos hace fundamentalistas en nuestras reivindicaciones, pero si nos obliga a ser consecuentes entre nuestros proyectos de vida personales y los colectivos de una región, país o sector. Su reclamo para que el presidente honre sus promesas de campaña, es eso, un llamado a la honestidad. Sé que pedir esto, puede sonar tonto en medio de este mar de fluidos en el que convivimos, procurando hacernos pasito unos y otros. Pero, si de un nuevo estilo de liderazgo, más inspirador, más centrado en el sentido común, más sensible y más consciente de la propia fragilidad se trata; entonces sí que se hace indispensable reivindicarla, ya no como el séptimo y el décimo mandamientos de los cristianos, sino como el primero y el último de los humanos, para poder vivir juntos, convivir y respetarnos, respetando la casa común que nos acoge en nuestras vidas.

La insolencia es esa actuación grosera por lo tosca y por lo vacía, que en ocasiones, más de las deseables, asumen los llamados líderes de procesos como el que usted lidera con otros compatriotas, para esconder y/o disimular su falta de preparación, de coraje, de seriedad y de honestidad en el rol que representan. En un país tan emotivo, algunos dudosos dirigentes o líderes, la usan para atraer la galería y para entretener a los más despistados. Su actitud gallarda, respetuosa y decidida, nada tiene que ver con la insolencia. Por el contrario, dio usted una clase magistral de cómo debe hablársele al poderoso, sin ofender su dignidad y sin perder la propia. Usó muy pocos adjetivos y en cambio, dio muchas razones argumentativas que elevaron su discurso, obligando a sus interlocutores del gobierno, a respetar con su silencio, la contundencia de su alegato. Y sin insolencia alguna. ¡Qué bien! por usted, por el movimiento y por Colombia.

Sobre el complejo reverencial, tan latente en todas las esferas de la vida cotidiana, el cual es aprovechado por cualquiera que quiera o necesite hacer sentir su poder así sin más, también nos dio una gran lección. Ni humillación, ni insolencia, ni lambonería , ni eufemismos, en su discurso y en su actitud. De nuevo habló un líder frente a otros líderes de ambos lados del espectro de la confrontación. Habló sin complejos reverenciales, sin sentirse huérfano de ideas y argumentos, sin sentirse huérfano del derecho a disentir, a reclamar, a exigir respeto a los poderosos ante las expectativas ciudadanas. En nuestra organización hemos dicho siempre que “creemos en la autoridad de los argumentos, no en los argumentos de la autoridad”, para significar que nadie tiene derecho a hacer de la autoridad circunstancial que posea, un bozal o un látigo para acallar a quien se atreve a cuestionarla, pues ésta, la autoridad, no resulta del poder per se, sino más bien, es resultado de los argumentos éticos, técnicos y de experiencia que sustentan a quien la ejerce. Así le habla un líder coherente a quien representa algún tipo de poder, en este caso, el poder político. Sin complejo, afirmativo. Sin grosería, con vehemencia.

Déjeme decirle que también debo reconocerle al presidente, su silencio respetuoso ante su alegato. No alcanzo a detallar en el video si tomaba notas de su intervención. Sin embargo, el solo hecho de que se le permitiera hacer uso de la palabra sin cortapisas en este escenario, me genera un aire de esperanza por la cordura y la sensatez que requerimos de quien ejerce el primer cargo ejecutivo del país. Con el cuidado que mi sugerencia supone, espero que el nivel de la discusión se mantenga en el tono que aprecio en las imágenes y que esto les permita a quienes se sienten a negociar, evitar los paños de agua fría y los mangos bajos de los que usted habló. Acordar medidas inmediatas que consulten la realidad del país, con la metodología del paso a paso, en un plan de largo, mediano y corto plazo, es necesario; e igual, es importante que el movimiento 21N tenga, a partir de ahora, un espacio de veeduría con dientes desde la sociedad civil organizada, con indicadores medibles y siempre con las puertas abiertas, para que las ideas y reivindaciones no solo no se oxiden, sino también, para que no terminen contaminadas, cooptadas o cercenadas.

Adelante con su ejemplo de liderazgo inspirador Carlos Andrés y espero que cuando esté de paso por Cali, nos visite en el Canal 2.

*Carlos Andres Santiago es integrante del Movimiento Nacional Ambiental

 

José Alberto Tejada Echeverri

Presidente Corporación CECAN

Director Canal 2 TV Cali

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