“‘Alfonso Cano’ está pasando apuros”

“‘Alfonso Cano’ está pasando apuros”

¿Cuál cree que es la sensación de la gente luego del atentado terrorista del pasado jueves?

Es un campanazo de alerta para que no haya triunfalismos. Lo que pasó demuestra que todavía estamos en la etapa de consolidación y aquí, de alguna manera, hay dos Colombias: la que ha sufrido los avatares de la guerra y valora enormemente la presencia de la Fuerza Pública para que los blinde de las bandas criminales; y la que en la medida que van mejorando los estándares de seguridad, termina bajando la guardia y pensando que los actos terroristas son cosa del pasado. Pero todavía no hemos terminado la tarea y nos tenemos que aplicar en los próximos meses para que los logros de la seguridad democrática se vuelvan irreversibles.

¿Había demasiado triunfalismo?

Definitivamente sí. Cuando hicimos en Anapoima la primera reunión del nuevo gabinete con el presidente Santos, hablé de la lucha contra los grupos terroristas, fundamentalmente las Farc y el Eln, y contra las bandas criminales, de los temas de seguridad ciudadana y de la defensa del país. Y cuando hablé de las guerrillas, dije que había dos grandes riesgos políticos. El primero es el triunfalismo y el segundo las propuestas de paz que lo único que pretenden es enfrentar el ímpetu de la Fuerza Pública.

¿Qué hipótesis se manejan sobre el atentado? ¿Fueron las Farc o, como dicen algunos, grupos radicales de extrema derecha?

Todas las hipótesis están sobre la mesa y no descartamos ninguna. Lo que para nosotros es obvio es que estos actos terroristas siempre tienen una intencionalidad política. Pero no vamos a responder con presunciones o especulaciones. La primera víctima en una circunstancia tan compleja de seguridad, como la que atraviesa Colombia, siempre es la verdad y, por lo tanto, hay que buscar que las autoridades, basadas en evidencias, nos digan a los colombianos qué fue lo que ocurrió y quiénes estaban detrás de este atentado.

¿Es cierto que hay grabaciones de comandantes guerrilleros ordenando atacar en Bogotá?

La intención de la guerrilla siempre es atacar y no han hecho más daño no porque no hayan querido, sino porque no han podido. Acabamos de asistir a la transición presidencial más tranquila en varias décadas en el país. Estamos protegidos por las Fuerzas Militares y de Policía más profesionales, sofisticadas y curtidas en enfrentar esta clase de desafíos en todo el continente. De hecho, en las últimas semanas han sido incautados cientos de kilos de explosivos, lo que demuestra que el propósito de los terroristas frente a la posesión presidencial era darle la despedida a un gobierno o la bienvenida al otro. Eso lo sabían las agencias de inteligencia.

¿Ustedes tenían información de que podía ocurrir algo?

Si no tuviéramos información las autoridades no habrían logrado la desactivación del artefacto en Neiva. Cuando hablo de incautaciones es que las autoridades tuvieron información y actuaron. Pero sobre el episodio del jueves obviamente no sabíamos nada. Hubo, sin embargo, un plan muy riguroso en Bogotá que nos permitió tener una transición presidencial tranquila, en la Plaza de Bolívar y con delegaciones de distintas partes del mundo. Eso hiere y desafía a los grupos terroristas. Lo que quiero es dar un parte con tranquilidad y de confianza, sin triunfalismo.

¿Cuál puede ser la intención de ese atentado?

El terrorismo lo que busca es eliminar la confianza, doblegar a la sociedad con el terror, conquistar todos los titulares de prensa y capturar la agenda pública. Por eso la respuesta debe ser darle tranquilidad a la gente y que la vida siga hacia delante. Mire que la respuesta del Gobierno fue atender a las víctimas, respaldar las investigaciones y proteger la escena del delito. No nos apresuramos con especulaciones y mantuvimos la agenda.

Hay quienes ven en esa reacción del gobierno Santos, de no salir a señalar a las Farc, una distancia con el gobierno Uribe…

Quiero recordar una frase del presidente Santos cuando dijo que la unidad nacional se construye mirando hacia delante y que sólo miraremos hacia atrás para hacer ejercicios de gratitud o resaltar virtudes que merezcan ser puestas como ejemplo.

Según la Anncol, este atentado proviene de sectores mafiosos que buscan desestabilizar el acercamiento con Venezuela…

Anncol son las Farc y las Farc nos atacan con secuestro, minas antipersona, actos terroristas, emboscadas, reclutando menores de edad y con videos y comunicados. Hay que recibir esos pronunciamientos como parte de su estrategia de combinar todas las formas de lucha, de desinformación y de propaganda. No vamos a convertir a las Farc en validadores de información en Colombia.

Cuando habla de propuestas de paz que buscan frenar el ímpetu de la Fuerza Pública, ¿se refiere a aquellas organizaciones civiles o congresistas que hablan de la necesidad de buscar el diálogo?

Me refiero a que las Farc, cuando lanzan propuestas de paz como la que hicieron hace algunos días, están tratando de tener un respiro militar y frenar los esfuerzos de la Fuerza Pública. Pero el Gobierno no es ingenuo para caer en esa trampa, como pudo haber ocurrido en el pasado, cuando las Farc abusaron de la ansiedad de paz de los colombianos. Y cuando usted tiene la firme convicción de que la violencia y el terrorismo son medios legítimos, pues no hay nada de qué hablar. No nos podemos dejar distraer del propósito de combatir toda forma de delito y amenaza terrorista, y de seguir mirando hacia delante y construir prosperidad.

Siendo así, ¿esta entrevista se podría titular: ‘Jamás me sentaría a hablar con Alfonso Cano’?

Colombia jamás va a dialogar con terroristas. Esa lección ya la aprendimos y me atrevería a decir que el mundo civilizado de hoy jamás negociará con terroristas. Ahora, en el pasado ha habido episodios de terrorismo en otras partes del mundo que han terminado después de muchos años en diálogo, pero siempre esos ex terroristas renegaron públicamente de esas actividades y hasta ejercieron acciones militares para condenar los reductos extremistas.

O sea, ¿con ‘Alfonso Cano’ no hay diálogo?

Con todo aquel que recurra al terrorismo no hay diálogo.

¿Se equivocan entonces quienes vieron en el discurso de posesión del presidente Santos una posibilidad de acercamientos, cuando dijo que la puerta del diálogo no estaba cerrada con llave?

Es que les gusta leer sólo lo que les interesa, porque si se lee el discurso completo, el presidente Santos dijo que para dialogar tienen que dejar la violencia, renegar de la vida armada, abandonar el terrorismo y soltar los secuestrados. Las directrices son claras, este gobierno no se va por las ramas, no hay vacilaciones ni ambigüedades ni zonas grises. La primera orden a nuestras tropas es arreciar, arreciar y arreciar. No habrá en esto una simple línea de continuidad, sino que vamos a intensificar lo que se venía haciendo. Y la segunda directriz es política, y se trata de la desautorización a toda intervención inconsulta, caprichosa y espontánea, de esas que están apareciendo en Colombia y en el exterior. Aquí el único que tiene la llave es el presidente Juan Manuel Santos y tengan la seguridad de que la única manera de considerar la opción es que haya hechos muy contundentes e inequívocos de paz, no simples palabritas.

Elespectador.com.co
 

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John W. Martínez

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