Los verdes se quedaron solos, pero verdes.

Los verdes se quedaron solos, pero verdes.

Sin embargo, Mockus dejó una pequeña ventana abierta y dijo que pondría a consideración del partido la propuesta. Pero antes de que ambos partidos se reunieran el viernes para seguir discutiendo qué sería de los verdes y amarillos en la segunda vuelta, Enrique Peñalosa, ex alcalde de Bogotá y cofundador del Partido Verde, dijo en La W que no veía con buenos ojos una foto entre Mockus y Petro. Dijo, además, que la foto le haría mucho daño a Mockus.
Cuando Petro se enteró de esto, se manifestó por su Twitter: “El Partido Verde rechazó el acuerdo”, dijo Petro. “El sector de Peñalosa se opuso y malogró la posibilidad del acuerdo, tengo que confesar que me duele Colombia”, dijo el ex candidato presidencial.
Luego de su trinada, la discusión en el Polo pasó de verde a amarilla. El Polo se unió una vez más y tomó la decisión de no votar por Mockus en la segunda vuelta. “El Polo no puede ser el Pin de Mockus”, dijo el senador Jorge Enrique Robledo, del ala más ortodoxa del partido, insistiendo en promover la abstención, idea que había defendido desde el primer momento.
“No es posible que cinco puntos terminen reducidos en 12 palabras”, dijo Guillermo Asprilla, miembro del Comité Directivo del Polo. Y con esas palabras finales, Clara López convocó a una rueda de prensa para darle punto final al intercambio de cartas entre ambos partidos.
“Ante la decisión del candidato Antanas Mockus y del Partido Verde de no realizar un acuerdo sobre cinco puntos programáticos con el Polo Democrático Alternativo, el Comité Ejecutivo Nacional del Polo adoptó, por unanimidad (…) la decisión de no votar por ninguno de los dos aspirantes a la Presidencia en las elecciones del 20 de junio próximo”, dijo. “Consideramos un imposible ético convocar a la ciudadanía a respaldar a un candidato y a un partido que se niegan a suscribir un acuerdo público sobre temas de importancia fundamental para el progreso del Colombia”, dijo la presidenta del Polo. (Ver comunicado)
 ¿Lo que significa?
Con esta decisión, el Polo opta una vez más por mantenerse en la oposición y se aleja de lo que había dicho Gustavo Petro que era su objetivo principal: detener a Juan Manuel Santos. Al invitar a la gente a no votar por Santos, ni por Mockus, el Polo promueve no votar o votar en blanco en la segunda, lo cual le pavimenta el camino a Santos para ganar holgadamente las elecciones el 20 de junio.
Aunque Gustavo Petro dijo que los cinco puntos del Polo eran propuestas que ‘cualquier demócrata aceptaría’, lo cierto es que las dos que rechazaron los verdes eran difíciles de aceptar si querían ser coherentes con su propuesta fundamental de la legalidad.
Ofrecerle educación y salud gratuita a todos los colombianos suena muy bien pero no solo es inviable presupuestalmente sino que podría ser inequitativo. Según escribió en su blog de la Silla Vacía Francisco Pérez, experto en políticas de educación y salud, uno de cada dos desertores de los 20 mil niños que dejan el colegio anualmente en Bogotá lo hacen por falta de plata, pero la otra mitad lo hace por causas muy diversas: estudiantes repitentes mucho mayores en edad que sus compañeros de clase; problemas con docentes y compañeros; falta de motivación por crisis afectivas. “Luego la gratuidad es bienvenida porque le pega a una parte del problema. Pero también recibirán el subsidio aquellos que si pueden pagar y nunca han pensado dejar sus estudios. ¿Cuál es el costo de oportunidad de esos dineros?”, pregunta Pérez.
Lo mismo sucede con la salud, los que sí tienen para pagar los servicios hospitalarios terminarían beneficiandose de una gratuidad con recursos que podrían ser mejor invertidos apoyando programas para gente que más los necesita. Una lógica que fue aplicada por Antanas Mockus cuando fue rector de la Universidad Nacional y comenzó a cobrar matrículas según la declaración de renta con lo cual multiplicó los ingresos de la universidad que aumentó considerablemente sus profesores con doctorado, una decisión duramente criticada por el ala más ortodoxa de la izquierda.
La propuesta de  reevaluar el Tratado de Libre Comercio y el acuerdo con Estados Unidos para permitir el uso de las bases militares le implicaría a Mockus, si es elegido Presidente, desconocer principios básicos de seguridad jurídica no solo con el principal aliado de Colombia en lo que tiene que ver con las bases ya que el acuerdo ya está firmado sino con los empresarios colombianos que llevan varios años preparandose para cuando Estados Unidos firme el TLC, un acuerdo que ya fue aprobado por el Congreso de Colombia.
¿Incoherencia del los partidos?
El Polo fue coherente con sus propuestas porque propuso lo que siempre ha defendido. Pero condicionar una alianza a que los verdes defendieran la agenda del Polo en su totalidad, incluso contrariando su postulado fundamental de defender la ley y construir sobre lo construido (tanto el TLC como lo de las bases ya son leyes establecidas), es olvidar que el que llegó a segunda vuelta fue Antanas Mockus y no Gustavo Petro.
Si Petro era sincero cuando dijo que su propósito fundamental era detener la candidatura de Juan Manuel Santos, la abstención logrará el efecto contrario. El Polo terminará siendo cómplice de la victoria de la U, aunque para ellos sea determinante no votar por ningún candidato que represente al uribismo o continúe sus políticas.
Por el lado de los Verdes, es cierto como lo denunció Petro que el sector de Peñalosa fue uno de los más opuestos a cualquier tipo de alianza con el Polo, con el que tienen una pésima relación desde la alcaldía de Bogotá, pero no fue el único que se opuso a una alianza de cualquier tipo con el Polo.
Con los ojos puestos en las elecciones locales del próximo año, la mayoría de los dirigentes querían asegurarse de que el partido no perdiera identidad y coherencia. Tampoco están interesados en volverse un partido de oposición. Tanto Mockus como Fajardo, Peñalosa y Lucho quieren convertir al Partido en una verdadera alternativa de poder ahora o después, pero no perder el centro.
Aunque los verdes necesitan toda la ayuda que puedan convocar para tener para ganarle a Santos o por lo menos para tener una derrota digna, y la idea de encontrar a los que nunca votan es poco convincente, la decisión de rechazar al Polo muestra que están más enfocados en el largo plazo que en hacer lo posible por ganar estas elecciones.
Lo que ganan y lo que pierden
Porque esta decisión tiene unos costos grandes. Al rechazar el Polo están dejando a un lado la ayuda que podría traer un partido con más experiencia y mejor organización, que además fue bastante fuerte en algunas de las zonas donde a Mockus le fue peor, como la Costa Atlántica.
Por otro lado, un sector del Partido Verde viene de la izquierda y también muchos de los seguidores. Su decisión de cerrarle las puertas al Polo va en contra de la ilusión de muchos de ellos de que el Partido Verde fuera una propuesta incluyente en la que cabrían todos. De hecho, un grupo de personas cercanas a Mockus, y que lo han acompañado en su paso por la Universidad Nacional, están pensando en enviarle una carta pública protestando por esta decisión, que sienten es la imposición del sector peñalosista.
Este fin de semana, los concejales, diputados y congresistas del antiguo partido Verde Opción Centro también se reunirán para protestar por el desconocimiento que han hecho los ex alcaldes de este sector del partido que ha trabajado en función de la candidatura de Mockus y para proponer un viraje en la forma de hacer campaña de los verdes.
Dos gestos que empañarán la imagen de armonía que han querido proyectar los ex alcaldes, cuyo eslogan es “la unión hace la fuerza”, algo que por lo demás, varios fanáticos mockusianos les han recordado en Facebook al mostrar su desilusión de que los seguidores de Petro no tengan un espacio en sus filas.
Sin embargo, parece claro que los verdes no quieren ‘dar papaya’ para que la campaña de Santos los pinte de antiuribistas, o de politiqueros. Y además, desde el principio el Partido Verde ha buscado ser un partido de centro, que le reconoce por lo menos ciertos logros a Uribe. Las encuestas muestran que una parte importante de los votantes mockusianos todavía tienen una imagen favorable del Presidente y no estarían dispuestos a apoyar a Mockus después de una alianza con el Polo.
En cierta forma, tener a Jaime Dussán, dirigente del Polo, diciendo que ellos son “uribistas” y que son “neoliberales” y “amigos de las bases gringas” no los perjudicará mucho en un país que se declara mayoritariamente a favor del Presidente.
Por otro lado, esperan que una parte grande de los seguidores del Polo vote por ellos a pesar de lo que diga la dirigencia nacional. O que por lo menos vote contra Santos.
lasillavacia.com.co

 

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John W. Martínez

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